lunes, 5 de diciembre de 2011

Cartel de Fallas: ¿Ha entrado el diseño también en crisis?

¿Qué es un cartel? Según la recurrente y sin embargo necesaria herramienta Wikipedia, un Cartel es un soporte de publicidad consistente en una lámina de papel, cartón u otro material que se imprime con algún tipo de mensaje visual que sirve de anuncio para difundir una información o promocionar un producto, un evento, una reivindicación o cualquier tipo de causa. Suelen formar parte de una campaña publicitaria más amplia.
Independientemente de las normas básicas de estructuración de un cartel y del leguaje propio del mismo, este ha de poseer una imagen que contenga un significado denotativo y literal del producto ofrecido, es decir, la representación o simbolización de la imagen dentro de la cultura del individuo a quien va destinado mediante asociaciones o sugerencias dentro de unos valores o atributos tales como la belleza, el mensaje icónico, la motivación, la facilitación redundante y el propio texto que también se convierte en un elemento gráfico y no solo contenedor de información o de un mensaje.
Tras un largo vistazo a la exposición de trabajos presentados al concurso del Cartel Anunciador Oficial de las Fallas del 2012, tristemente llegamos a una serie de nefastas conclusiones. Por un lado, de nada sirvió la magnífica labor de Rafael Contreras tanto en su Tesis Doctoral como en la edición de ese magnífico libro “Carteles de Fallas de Valencia” editado por el Ayuntamiento de Valencia, cuya historia y evolución quedaban allí reflejadas desde aquel primer cartel de 1929 encargado por la Sociedad Valenciana de Fomento del Turismo al gran José Segrelles, hasta el año de edición del libro 2009. Desde que en 1930 se convocó por primera vez el concurso, con mayor o menor fortuna, surgieron grandes obras de arte, hoy expuestas en su mayoría en el Museo Fallero.
Por otro lado, tampoco parece haber servido de mucho el enorme trabajo que supuso teorizar sobre la lectura compositiva de un cartel, ni sobre su estructuración ni sobre la utilización de la tipografía como elemento de diseño.
Este año, hemos podido ver en dicha exposición de todo. Algunos trabajos parecen de niños de parvulario, otros de meros aficionados, otros en lugar de parecer carteles de Fallas parecen carátulas de una película de Batman, otros de una película de terror. Y de pronto, encuentras dos o tres pequeñas joyas. Pero sinceramente, no veo la unanimidad del premiado.
Para gustos colores, supongo, pero después del nivel de los últimos años con los trabajos de Rafa Vilches, el de Vicente Miquel Muñoz, se queda en un “si… pero no”. En este caso sí podemos hablar de una perfecta estructuración, de una magnífica y a la vez sencilla estructura, pero a pesar de una cálida tonalidad general, me resulta frío y sin vida.
Solo espero que para el año que viene (si la crisis, el Ayuntamiento y Junta Central Fallera nos lo permite), se revitalice el Concurso de uno de los elementos que definen la Fiesta de ese año, no solo en Valencia, sino en el mundo entero (y más ahora), que si esta es la imagen que quiero dar al mundo de lo que son las Fallas y atraerlos para que vengan a verlas, esta imagen debería ser mucho más cuidada y trabajada, y al menos, al nivel del monumento que tratamos de ensalzar como Bien Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y por supuesto, también espero (como fallero) que la frialdad del cartel no se convierta en un augurio de las ya próximas Fallas 2012.
Pero esta, es solo mi opinión.

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